Envejecer con Salud

En las últimas décadas se ha ido derribando poco a poco la creencia de que envejecer entrañaba en todos los casos problemas de salud. Es cierto que las personas mayores de 65 años tienen mayor probabilidad de tener enfermedades. Pero lo que no es tan cierto es que toda persona mayor deba estar enferma.

Envejecer-Salud

Sin duda alguna, uno de los mayores miedos que se suele tener a la hora de envejecer es el famoso «perder la cabeza» por entrar en la espiral de una enfermedad neurodegenerativa (la más comumente conocida, el Alzheimer). Sin embargo, derribando otra creencia, ese tipo de enfermedades no solo depende de la genética (que aumenta o baja su probabilidad) sino también del estilo de vida. En nuestras manos puede estar padecerlas o no de mayores. Os los explico en 3 afirmaciones.

«Las personas que durante su vida han realizado ejercicio físico frecuentemente tienen menos probablidades de padecer Alzheimer». Afirmar esto en frío puede provocar una discusión sobre lo cierto o no de esta idea, así que profundicemos. ¿A qué ejercicio se refiere?¿Que intensidad?¿Que frecuencia?¿Por qué?. Lo que se conoce a día de hoy es que un ejercicio de intensidad moderada, de tipo aeróbico (correr, por ejemplo) y con alta frecuencia (3 a 4 veces por semana) tiene un efecto positivo sobre nuestro sistema circulatorio y por extensión, sobre el cerebro, que necesita del oxígeno que aporta la sangre para su correcto funcionamiento. Además, la realización de ejercicio físico ayuda a la reducción del sobrepeso, otro factor que afecta al funcionamiento cerebral.

La reducción de posibles lesiones vasculares leves y que se van acumulando con el paso de tiempo puede estar detrás de está primera idea, provocando que el paso del tiempo afecte menos a nuestra cognición y retrasando una posible aparición de síntomas a lo largo de la vejez.

«las personas que realizan actividades mentales reducen la probabilidad padecer alzheimer». Si la anterior afirmación era susceptible de discursión, esta tiene aún más complejidad. Nuestro cerebro es tremendamente inteligente, y economiza. Aquello que no usa empieza a perder efectividad. Es la regla del úsalo o piérdelo. Por eso las personas que realizan actividades mentales continuamente llegan mejor a edades mayores y están más preparados para soslayar los efectos cerebrales de envejecer.

¿Se puede envejecer con salud?

¿Qué actividades son esas?. Aquellas actividades que supongan un reto, que nos obligen a pensar, que sean novedosas. Puede ser desde hacer crucigramas o leer poesías, hasta viajar y conocer cosas nuevas o el hecho de aprender un segundo idioma. Parece mentira, pero las personas que a lo largo de su vida tuvieron este estilo de vida mentalmente activo desmuesran tener un cerebro más preparado para soportar los daños, tanto sobrevenidos (por ejemplo un traumtismo) como degenerativos del paso del tiempo. Por eso, hará falta más para que sus síntomas sean visibles en el día a día.

«las personas con relaciones sociales amplias reducen la probabilidad de padecer alzheimer». Por último, las personas que tienen un amplio entorno social y se relacionan con otras personas tienden a tener también esta ventaja. El aislamiento social y la soledad en general provocan en muchos casos episodos de depresión y estres, que afectan al funcionamiento cerebral (por el exceso de ciertos neurotransmisores).

Igualmente, las personas con más relaciones sociales tienen más oportunidades de participar en actividades mentales estimulantes conjuntas, e igualmente se mueven más (lo cual se engloba dentro del ejercicio físico.

Como puede verse, nuestro día a día y nuestro estilo de vida tienen un alto impacto sobre nuestro cerebro a partir de muchas vías. Pero la pregunta que nos puede surgir es ¿hasta que edad tengo para hacer estas cosas?. Y la respuesta es también algo sorprendente. No hay una edad para cambiar estos hábitos y este estilo de vida. En cualquier momento y cualquier edad se pueden notar el beneficio de este cambio en el funcionamiento de nuestro cerebro, que nos puede reportar más años de calidad de vida y de autonomía.

Lo que sí es cierto es que cuanto antes se empiece mejor, debido a que lo que apuntan las investigaciones actuales, el cerebro van acumulando una especie de «reserva» con el paso de los años que empleará para combatir el efecto nocivo que los daños cerebrales (sean del tipo que sean) tienen en nuestra adaptación a la vida diaria según nos hacemos mayores.

Aarón Del OLmo
Neuropsicólogo Clínico.

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